miércoles, 10 de febrero de 2010

Cueva Tito Bustillo

La cueva Tito Bustillo se sitúa en el macizo de Ardines, en el concejo de Ribadesella (Ribeseya n’asturianu).
El macizo alberga al menos diez cuevas en las que constan restos de habitabilidad, algunas de ellas, descubiertas con anterioridad a la mencionada, como pueden ser la de la Lloseta, o la Cuevona de Ardines.
Fue descubierta en 1968, y la entrada a ella se hizo por la sima Pozu’l Ramu o la Cerezal, pues la entrada actual proviene de la primera excavación, realizada en 1970 a cargo de García Guinea lo que ocasionó variaciones en las condiciones de conservación.
Contiene XII conjuntos grabados a lo largo de 800 metros y esta atravesada por un cauce de agua; es conocido que sus habitantes accedían a ella por una entrada situada al lado contrario a la entrada actual, por ello, allí se centraron las excavaciones donde se encontraron pieza de silex, objetos de hueso, arpones…
Hace unos años, un catedrático de Prehistoria de la Universidad de Alcalá de Henares, tras finalizar un estudio en la cueva, afirmo que en ella podemos encontrarnos los comienzos de la escritura o al menos, una manera de comunicarse de forma muy regionalista, como si de un lenguaje de una etnia se tratase(link a la noticia).
La cueva lleva el nombre de Tito Bustillo, en honor a Celestino Bustillo, espeleólogo que formaba parte de la expedición pionera, y que murió pocos días después del descubrimiento en un accidente en la montaña.

En cuanto al contenido artístico de la cueva de Tito Bustillo, decir que es uno de los mejores conjuntos del arte paleolítico de la zona de la cornisa cantábrica debido tanto a su calidad y cantidad de fases y representaciones artísticas.
Pero debido a todo esto, no podemos hablar de forma exhaustiva de todos los contenidos del recinto, por lo tanto, tras encontrarlos en la bibliografía que utilizamos separados en diferentes conjuntos, hemos decidido hablar de los dos que consideramos más importantes, ya que nos dan una amplia visión de lo que allí nos podemos encontrar.

Para hablar sobre el recinto utilizaremos como base el artículo de María González-Pumierga Solís para la obra La Prehistoria en Asturias, un legado artístico único en el mundo.
Empezaremos hablando de lo que González-Pumierga denomina como conjunto IV.
Éste se sitúa en la pared derecha de la cueva, en un lugar un tanto inaccesible, en él encontramos trazos lineales y un laciforme, todos ellos realizados con pigmentos rojos.
Pero a partir de esta zona podemos encontrar otras dos de destacada relevancia como son la Galería de los Bisontes y la Galería de los Antropomorfos.
De estas dos galerías la más destacable es la segunda. La Galería de los antropomorfos es una sala pequeña pero de techo alto, delante de la pared que se encuentra en el lado izquierdo, encontramos un pequeña formación geológica, cuyas dos caras fueron pintadas con figuras de aspecto antropomorfo, de ahí el nombre de las galerías. Esta sala es uno de los espacios mas escondidos de la cueva, por lo tanto su función no es del todo conocida, aunque bien podría tratarse de un lugar altamente escenográfico con un potente sentido simbólico.

En lo que se refiere al conjunto X, otro que consideramos bastante importante, es en el que se encuentran mayor concentración de pinturas. El inventario con el que contamos, realizado por Balbín y Moure, nos presenta 91 figuras en esta sala, de ellas 43 están grabadas en la piedra, 37 pintadas y también nos encontramos con 11 en las que se combinan ambas técnicas. En ellas podemos identificar 64 animales, además de 17 signos y 10 líneas cuyo significado no es desconocido.
En función de la posición en que hallamos las figuras, esta zona fue dividida por los Balbín y Moure en cuatro sectores (A, B, C, D y E).
El sector A, en el que encontramos representaciones de un bisonte, un caballo, un uro, un ciervo y otra figura indeterminada, éstas se encuentran pintadas en negro, pero los dos últimos también están grabados.
Los sectores B y C se encuentran confusos visualmente debido a las superposiciones de los animales y de la mancha roja que, podemos decir, le da una sensación de unidad. En este caso, encontramos figuras de cérvidos, caballos y cabras, además de esas representaciones de significado desconocido que antes mencionábamos.
Por su parte, el sector D es el menos interesante, aunque por su parte también nos muestra una treintena de representaciones grabadas y pintadas
Por último, en el sector E, encontramos varias manchas, de un tamaño considerable, de color rojo.

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